Triunfo de Anna Netrebko en la Anna Bolena de Viena

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Triunfo de Anna Netrebko en la Anna Bolena de Viena
Anna Netrebko. Foto: Michael Pöhn

Termina este viaje a Viena con esta ópera de Donizetti, tan popular en su día como casi olvidada actualmente. Lo mismo ocurre con otras cuantas obras de la época belcantista, que, sin embargo, son muy bien recibidas por el público, siempre que se den en las debidas condiciones. Anna Bolena precisa de una protagonista excepcional, sin la cual la ópera hace agua. No se puede concebir una representación de esta ópera sin contar con un reparto adecuado y, especialmente, con una gran Bolena. Así lo ha entendido la ópera de Viena, al ofrecer como protagonista nada menos que a Anna Netrebko, que volvía a cantar el personaje tras su debut en el mismo aquí hace ahora 4 años. Si entonces la diva rusa obtuvo un gran triunfo, otro tanto ha vuelto a ocurrir en esta ocasión.

Con todos mis respetos a gloriosas intérpretes del personaje, Anna Bolena necesita una soprano de las que podríamos llamar dramáticas de agilidad, en la línea de una María Callas o Leila Gencer. Independientemente de las pegas que se le puedan poner aquí o allá a Anna Netrebko, estamos ante la gran Anna Bolena de nuestros días y perfectamente comparable a las grandes del pasado. En cuanto a belleza tímbrica, no cede la primacía ante ninguna, incluyendo las mencionadas anteriormente. Su instrumento está en un momento que no puede ser más adecuado para cantar el personaje de la desgraciada reina de Inglaterra, con el añadido de que su emisión es tan buena que lo mismo le da cantar en la boca del escenario que en el fondo del mismo. En cualquier caso, su voz llega siempre perfectamente a la sala. De la intérprete solo diré que ella es la reina desde el momento de su entrada en escena. Hay para mí varios momentos clave en su partitura y todos los resolvió con gran brillantez. Cronológicamente, hay que señalar en primer lugar la escena del primer acto con

Seymour, que fue el momento en que la ópera despegó definitivamente. El otro momento importante es el concertante que pone fin al primer acto, el de la frase Giudici ad Anna, donde la Netrebko mostraba toda su sorpresa y rabia de manera perfecta. El tercer momento a señalar es el aria Al dolci guidami, de características muy distintas, que parece escrito para Edita Gruberova, donde Anna Netrebko lo hizo francamente bien, cantando con emoción, aunque se eche en falta mayor domino de agilidades. Finalmente, el Coppia inicua final tuvo toda la fuerza y brillantez que la ocasión requiere, aunque haya sido ésta una versión particularmente exigente, ya que se han abierto prácticamente todos los cortes de tradición. En suma, una gran actuación de Anna Netrebko. recibida en triunfo por el público y con todo merecimiento.

Celso Abelo se ocupó de la parte de Percy y su actuación me resultó menos convincente que en otras ocasiones. Volvió a ser un consumado belcantista en todo momento, incorporando además la escena de la prisión con el famoso y difícil Vivi tu y la cabaletta subsiguiente. No sé cuál es el motivo, pero ya en su entrada en escena la voz no corría como nos tiene acostumbrados en otras ocasiones. Solo cuando iba a las notas altas, la voz se abría con claridad. Mejoró en la segunda parte, como si hubiera tardado en calentar la voz, pero tampoco fue la voz que hemos escuchado en otras ocasiones. Añadiré que fue el menos aplaudido de los cuatro solistas principales.

Cuando Anna Netrebko debutó el personaje de Anna Bolena hace 4 años, le acompañaba como Giovanna Seymour Elina Garanca. Ella está ahora también en Viena, pero cantando Der Rosenkavalier. Su puesto ha sido ocupado por la rusa Ekaterina Semenchuk, cuya presencia en este reparto me ofrecía algunas dudas, ya que no es lo que podemos considerar una especialista en belcanto. No obstante, el resultado de su actuación ha sido brillante y convincente, especialmente en términos vocales. Se entregó al personaje, no rehuyendo las dificultades y tengo que decir que pronto nos hizo olvidar a la Garanca.

Triunfo de Anna Netrebko en la Anna Bolena de Viena
Escena de Anna Bolena. Foto: Michael Pöhn

Luca Pisaroni fue un consumado belcantista en el personaje de Enrique VIII, pero su voz es muy poco adecuada a las necesidades del mismo. Pisaroni es un estupendo cantante mozartiano, como lo ha demostrado muchas veces, pero Enrico requiere una amplitud y un peso vocal que él no tiene. Salvando las distancias, es como poner a una gran soprano ligera a cantar Anna Bolena.

Smeton fue interpretado por la joven (28) mezzo soprano rusa Margarita Gritskova, de timbre atractivo, pero de volumen un tanto reducido, y sobre todo escasa de graves. Smeton necesita una auténtica contralto y la rusa no lo es.

El bajo rumano Dan Paul Dumitrescu fue Lord Rochefort y tuvo una buena actuación. Su voz es amplia y oscura, más apropiada que la de Pisaroni para Enrique VIII. Finalmente, el tenor Carlos Osuna lo hizo bien como Hervey.

La dirección musical estuvo encomendada al ucraniano Andriy Yurkevych, que ya había dirigido esta ópera en el Liceu hace 4 años. Es uno de los directores que suele llevar en sus conciertos Edita Gruberova, lo que significa que conoce perfectamente cuál es su cometido en este tipo de óperas. Su dirección me ha parecido francamente buena, como ya me lo pareciera también en Barcelona. Es una alternativa mejor en este repertorio que otros cuanto directores que circulan por los teatros del mundo. Como he dicho más arriba la versión ofrecida es la más completa que hemos visto en un teatro, como ya ocurriera también en la ocasión citada en Barcelona. Como siempre, no hay pegas, sino todo lo contrario, para la actuación de Orquesta de la Wiener Staatsoper. El Coro también ha tenido una brillante actuación, especialmente el femenino en el segundo acto.

La producción Eric Genovese es la que se estrenó aquí para el debut de Anna Netrebko en el personaje titular de la ópera. Entonces el equipo creativo fue abucheado. Unos la consideraron anticuada y otros muy moderna. Diría que es una producción eficaz, sin mayor brillo, que narra bien la trama, a base de unos bloques móviles y giratorios, que sirven par ambientar de manera rápida las distintas escenas. La mencionada escenografía es obra de Jacques Gabel y Claire Sternberg. Vestuario de época, atractivo en el caso de la protagonista, obra de Luisa Spinatelli. Iluminación adecuada de Bertrand Couderc en un ambiente generalmente oscuro. La dirección de escena no tiene nada de particular y hay que señalar la presencia de la hija de Anna Bolena, la que luego será Isabel I, en la escena de la prisión.

El teatro estaba a reventar. Los espectadores dedicaron un triunfo grande a Anna Netrebko, recibida con el público en pie y lluvia de flores. Hubo también sonoras ovaciones y bravos para Ekaterina Semenchuk.

La representación comenzó puntualmente y tuvo una duración de 3 horas y 29 minutos, incluyendo un intermedio. Duración estrictamente musical de 2 horas y 58 minutos. Trece minutos de ovaciones y bravos.

El precio de la localidad más cara era de 221 euros, habiendo butacas de platea al precio de 146 euros. La entrada más barata costaba 37 euros. Las tradicionales entradas de a pie costaban 14 euros.

José M. Irurzun