Un Ballo in Maschera en Parma

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Un Ballo in Maschera en Parma
Un Ballo in Maschera en Parma

El Teatro Regio de Parma tiene fama de tener unos de los públicos más exigentes y centrar su programación en el maestro Verdi.

La producción de este Ballo está firmada por Marina Bianchi con una escenografía de Giuseppe Carmignani a base de telones pintados, algunos de gran belleza como el del primer y último acto. Correcto el movimiento escénico, aunque sobresale la escena del aria final de Riccardo, que solo tiene dos paneles laterales de gran belleza con el protagonista en el centro. Qué poco se necesita cuando hay ingenio e inspiración

En cuanto a las voces hay que destacar especialmente al tenor Saimir Pirgu. Se trata no sólo de un magnífico cantante sino también de un gran artista que llena la escena con su  presencia y además sabe comunicar. Su voz es amplia y uniforme en todo el registro, destacando sus brillantes agudos y un centro cálido y aterciopelado. Voz llena de colores que sabe dosificar magistralmente, así como una magnífica técnica que no deja traslucir pero que ahí está. Hay mucha emoción en su canto y transmisión de sentimientos. A ello hay que añadir una presencia física extraordinaria.

Un Ballo in Maschera en Parma

A su lado estuvo la soprano Irina Churilova posee unas cualidades excelentes y supo dar una replica estupenda con una bella voz de marcado timbre homogéneo salvo en la zona aguda que la voz tendía un poco al grito. El Renato de Leon Kim fue interpretado con importantes recursos cánoros con una voz plena de barítono y bello timbre. No se puede decir lo mismo de la Ulrica de Silvia Beltrami, claramente insuficiente con un canto muy desigual. Laura Giordano cantó el Oscar de forma impecable.

La dirección musical corrió a cargo del maestro Sebastiano Rolli quien llevó al coro y orquesta de manera estupenda aunque a veces con abuso del forte.

Los números cerrados fueron aplaudidos con corrección, especialmente el aria casi al final de Riccardo. A telón abierto aumentaron los aplausos y con la aparición de Saimir Pirgu se desató el entusiasmo con aplausos y bravos mantenidos. Un éxito especialmente para el tenor.

Francisco García-Rosado