Un hecho insólito en el Teatro de La Zarzuela

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En cualquier teatro lírico del mundo es muy difícil que se acceda a repetir un aria en medio de una representación de ópera a petición del público. En los últimos tiempos en España podemos recordar el bis de Leo Nucci en el Teatro Real cantando Rigoletto; Celso Albelo tuvo que bisar “La Dona e mobile” en Bilbao… y es que incluso los fuera de serie como Juan Diego Flórez, por no citar a nuestra “Generación de Oro”, en contadísimas ocasiones han accedido a dar marcha atrás a la moviola y repetir un aria en el transcurso de una representación operística. Que en La Scala de Milán se de un bis se convierte, por infrecuente, en un hecho mediático que recorre medio mundo… y es que el “bis” se sigue cotizando a precio de brillante en Tiffanis.

 

Pues bien, este hecho insólito se produjo ayer tarde en el Teatro de La Zarzuela cuando Alejandro Roy, ante la insistencia del público, accedió, visiblemente emocionado, a bisar la “canción húngara” de Alma de Dios y se produjo el delirio del público; y es que en zarzuela, según los mas viejos del lugar, no se recuerda un bis desde hace mas de 30 años cuando se tuvo que repetir el “coro de repatriados” de  Gigantes y Cabezudos.

 

Después de toda una vida en este “mundillo” de la lírica hay cosas que siguen sorprendiendo por lo que representan sobre la vitalidad de un género.