Un Werther de los 50 en Palma

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Un Werther de los 50 en Palma
Un Werther de los 50 en Palma

Irina Capriles

El Teatro Principal de Palma presentó Werther por primera vez en su historia, y lo hizo con la magnífica producción de 2004 del Teatro Nacional de São Carlos de Lisboa.
Aunque el elenco de primeras figuras y la batuta de Cristóbal Soler rindieron impecablemente la partitura, la propuesta de Timothy O’Brian en la escenografía y vestuario, nos conquistó y abdujo totalmente cuando al abrir el telón nos dejó inmersos en un cartel al más puro estilo de los ilustradores norteamericanos de los años 50, y el encanto no se diluyo a lo largo de la función, precioso.

La dirección de escena, a cargo de Grahan Vick organizó y dio vuelo a los diversos talentos actorales del elenco, aprovechando cada espacio y recoveco de la escenografía, para convertir el escenario en una fiesta con múltiples focos de atención. Qué estupendo cuando todo tiene sentido, cada gesto, cada movimiento, cada juego de los niños. La fama que precede a Vick ha quedado más que justificada en este Werther del Teatro Principal. Desvelada la estética, nos encontramos con una “ópera tranquila” podría decirse, especialmente los dos primeros actos que transcurren sin tiempo ni intención de aplausos; la consigna es relajarse y dejar que nos conquiste la música y fluya la historia ante nuestros sentidos.

Mónica Bacelli en el papel de Charlotte, resulta camaleónica, nos regala un periplo vital entre la ingenuidad y la pasión; desde una juventud sosa a una vejez cargada de recuerdos y remordimientos. Maravillosa voz, maravillosa actriz que va creciendo a medida que transcurre la historia. Josep Bros, como Werther, es todo voz y sentimiento. Aunque la parquedad de su expresión corporal pueda llegar a ser exasperante, su Pourquoi me reveiller fue conmovedora, todo lo tiene en la voz. Uno de los grandes momentos de la función, junto al tercer acto íntegro de Bacelli. Y pongamos atención a Sophie; el nombre de Irene Mas merece apuntarse, seguramente la joven soprano mallorquina nos deparará grandes satisfacciones en el mundo lírico internacional. Bordó un rol exigente vocalmente, manteniendo el contrapeso jovial en la tragedia wertheriana.

Joan Martín-Royo perfecto en su rol de Albert, demasiado políticamente correcto, comprensivo y racional ante el obvio terremoto emocional que recorre las vidas de la pareja protagonista; hasta que le envía las pistolas a Werther, allí uno lo odia, directamente.

Mikel Atxalandabaso, Jorge Tello y Tomeu Bibiloni, completan el elenco con papeles redondos a los que aportan una imponente presencia vocal y personalidad. Definitivamente los señores del primer acto.

Bello trabajo de Francisca Mir con las voces infantiles, aunque quizá un poco de amplificación hubiera sido necesaria en los cantos dentro de la casa; pero la afinación, la dulzura y el timbre estaban allí. Escuchar a la Simfónica de les Illes Baleares en los pasajes puramente instrumentales de Massenet ha sido un verdadero placer, un sonido compacto y preciso. Qué uso tan oportuno del arpa y el órgano en la partitura, y que equilibrio de sonoridades y balance instrumental logró el director, bravo Cristóbal Soler.