Una buena Valquiria de la producción Götz Friedrich en Berlín

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Una buena Valquiria de la producción Götz Friedrich en Berlín. Foto: B. Stöss
Una buena Valquiria de la producción Götz Friedrich en Berlín. Foto: B. Stöss

Avanza la Tetralogía wagneriana y hoy hemos asistido a una buena representación de Walküre, con una producción escénica menos brillante y espectacular que la del día anterior, una notable dirección musical, y un reparto vocal en el que han hecho aparición auténticas figuras del canto, aunque no todo ha estado al nivel de excelencia que la ocasión requería.

Como es bien conocido, la producción de Götz Friedrich vuelve a ofrecernos el túnel en toda la profundidad del escenario, que estará siempre presente a lo largo de las 4 jornadas del Anillo. En el primer acto se corta el túnel con una pared sólida en la parte delantera, de modo que la escena de la casa de Hunding tiene lugar prácticamente en corbata. La escenografía nos ofrece una decoración simple con unas sillas, una mesa de comedor y un gran árbol en el centro, todo ello de un gran clasicismo. La pared se abrirá con la llegada de la primavera, que nos ofrece el resto del túnel con una gran vegetación y por ahí saldrán huyendo la pareja de welsungos enamorados. Los dos siguientes actos se desarrollan en el túnel, que ofrece en el segundo acto una serie de maquetas con edificios, dignos de la megalomanía de Wotan, resultando adecuada la escenografía de Peter Sykora para el enfrentamiento de Wotan y Fricka y también para la escena del dios y Brünnhilde. Menos adecuado me parece que ahí mismo se desarrolle la llegada de los gemelos, el anuncio de la muerte de Siegmund y la batalla final con Hunding. En el tercer acto estamos en el mismo escenario, del que se eliminan las maquetas. El Fuego Mágico está bien conseguido, rodeando la roca en la que Wotan coloca a Brünnhilde. El vestuario de Peter Sykora sigue siendo atemporal y adecuado. La iluminación resulta mucho menos espectacular que en Das Rheingold.

No sé si es debido a la gran calidad de la producción del Oro del Rhin, pero en esta ocasión la producción de Götz Friedrich resulta más convencional y queda por debajo de lo que disfrutamos en el Prólogo de la Tetralogía. En cualquier caso, la trama está perfectamente narrada y la dirección de actores es siempre efectiva.

Nuevamente tuvimos en el podio a Donald Runnicles, cuya lectura me ha resultado más brillante que en la jornada anterior, digna de un destacado director musical. Me resultó muy convincente su dirección en los primeros actos, destacando especialmente el Monólogo de Wotan y el Anuncio de la Muerte de Siegmund. Menos convincente me resultó su lectura del tercer acto en el que a mi parecer faltó emoción en más de un momento y, especialmente, en la despedida de Wotan a Brünnhilde. Cuando a uno no se le pone un nudo en la garganta en ese extraordinario momento musical, algo está fallando y eso es lo que me pasó en esta ocasión. En cualquier caso y con sus altibajos, ha sido una notable versión musical de Walküre, en la que ha vuelto a brillar la calidad de la Orquesta de la Deutsche Oper Berlín.

El reparto vocal ofrecía nombres de mayor relumbrón que los de la jornada anterior, aunque algunos de ellos fueran sustituciones, como comentaré. En el cast ha habido actuaciones magníficas y algunos fallos.

La Valkyria que da título a la ópera, es decir Brünnhilde, fue una vez más interpretada por Evelyn Herlitzius, que es siempre una garantía de buen hacer en todas sus actuaciones y no ha sido ésta la excepción. Como intérprete resulta, como siempre, intensa e intachable. Vocalmente, resolvió con suficiencia su entrada con los famosos Ho-Jo-To-Jos, resultando siempre convincente, aunque se notan algunas pequeñas estridencias en las notas más altas.

El hecho de ofrecer el Anillo en 5 días ha traído consigo la necesidad de contar con tres Wotan distintos. En esta ocasión el anunciado era Thomas J. Mayer, pero suspendió y ha sido sustituido por Iain Paterson. Entiendo que uno no puede ponerse en plan exquisito, cuando de una sustitución se trata, pero este barítono británico no tiene ni ha tenido nunca los medios vocales para enfrentarse a Wotan. Hace ahora un año fue el Wotan del Anillo de Barenboim en la Staatsoper y puedo repetir lo que escribí entonces sobre su interpretación. A la voz le falta amplitud y queda corto en graves, resultando su canto un tanto monótono, porque la paleta de colores de su voz no es excesiva. Anda bien por la parte de arriba, pero queda corto por abajo. Un Wotan modesto. Supongo que tampoco le habrá ayudado el hecho de haber cantado el día anterior en Munich la parte de Kurwenal. No me parece que sea la mejor manera de cuidar la voz.

Una buena Valquiria de la producción Götz Friedrich en Berlín. Foto: B. Stöss
Una buena Valquiria de la producción Götz Friedrich en Berlín. Foto: B. Stöss

La soprano holandesa Eva Maria Westbroek dio vida a Sieglinde y su actuación fue ejemplar de principio a fin. Es suna gran actriz-cantante y se encuentra muy cómoda en la tesitura central de Sieglinde, a diferencia de lo que le suele ocurrir en otros personajes más tirantes. Para mi gusto fue lo mejor de la representación y es una de las mejores intérpretes actuales del personaje.

La otra sustitución vino en el personaje de Siegmund. El tenor americano Brandon Jovanovich canceló, siendo sustituido por el australiano Stuart Skelton. No tengo ni la más mínima duda de que hemos salido ganado y mucho con el cambio, ya que hoy en día Skelton es uno de los mejores intérpretes de Siegmund. Al menos sobre el papel. Lo digo porque, tras un inicio brillante, me sorprendió que sus Wälse, Wälse se quedaran un tanto cortos, comenzando a partir de ahí a dar signos inequívocos de no encontrarse bien. Pasó apuros evidentes en el dúo de la llegada de la primavera, aunque su amor propio le hizo terminar el acto con entrega y sin rehuir las notas altas. En el segundo acto las cosas funcionaron mejor, basado sin duda en tener que hacer frente a una tesitura menos comprometida. Es una pena que no pudiéramos disfrutar con su actuación y no deja de sorprender que no hubiera ningún aviso de indisposición. Daniela Sindram volvió a repetir su actuación del día anterior como Fricka y lo hizo bien, aunque vocalmente las cosas no fueron tan brillantes como en Rheingold.

Intachable la actuación de Tobias Kehtrer como Hunding. Este cantante se ha convertido en insustituible en la Deutsche Oper y no puedo sino mostrar mi sorpresa por el hecho de que ayer no hubiera cantado la parte de Fasolt y más sorpresa todavía por el hecho de que no será Hagen en el Ocaso de los Dioses.

Las Valkyrias lo hicieron francamente bien, con un grupo de voces importantes, como no suele ser habitual en otros teatros. Llamaba la atención la presencia de Martina Welschenbach como Helmwige, que se mostró brillante y poderosa en sus agudos, así como la de Ronnita Miller como Grimgerde. La mezzo-soprano Michaela Selinger no deja de ser un lujo como Waltraute, que supongo repetirá en Götterdämmerung. El resto de sus hermanas eran Seyoung Park (Gerhilde), Sunyoung Seo (Ortlinde), Annika Schlicht (Siegrune), Christina Sidak (Rossweisse) y Rebecca Raffell (Schwerleite).

La Detsche Oper estaba llena y la presencia de “Suche Karte” a la entrada del teatro era muy numerosa. El público aplaudió con entusiasmo a los artistas, siendo las mayores ovaciones para Eva Maria Westbroek, Evelyn Herlitzius y Donald Runnicles, en este orden.

La representación comenzó puntualmente y tuvo una duración de 4 horas y 58 minutos, incluyendo dos intermedios. Duración musical de 3 horas y 46 minutos. Para los aficionados a las estadísticas les diré que ha sido 3 y 7 minutos más rápida que las de Barenboim (2016) y Gergiev (2015), respectivamente, y 5 y 15 minutos más lenta que las de Thielemann (2016) y Petrenko (2015). Nueve minuto de aplausos.

El precio de la localidad más cara era de 198 euros, costando 60 euros la localidad más barata.

José M. Irurzun