Una grandiosa Pasión según San Mateo en Pamplona con Gardiner

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Una grandiosa Pasión según San Mateo en Pamplona con Gardiner
Una grandiosa Pasión según San Mateo en Pamplona con Gardiner

Si El Mesías de Haendel no puede faltar en las fechas navideñas, lo mismo ocurre con alguna de las Pasiones que escribiera el gran Johann Sebastián Bach en las fechas alrededor de la Semana Santa. Así lo ha entendido El Baluarte, que nos ha ofrecido un concierto verdaderamente memorable, de los que difícilmente nos olvidaremos los que tuvimos la fortuna de asistir al mismo. ¡Grande, Bach! Y también ¡Grande, Gardiner!, al frente de unas fuerzas musicales espectaculares. Indudablemente, este concierto ha sido uno de los grandes acontecimientos que han tenido lugar en El Baluarte de Pamplona y así lo entendió el público, entre el que se contaban numerosos aficionados venidos de fuera de la Comunidad Foral.

John Eliot Gardiner es uno de los grandes directores de la actualidad. Sus conciertos siempre tienen algo de especial, como también lo tienen las representaciones de ópera, cuando él está en el podio. Su lectura de esta magna obra fue de una delicadeza y de una sensibilidad verdaderamente excepcionales. Ni las toses se escuchaban en el auditorio, a pesar de hubiera muchos espectadores acatarrados. Autoridad, emoción, complicidad con sus músicos, nada faltó en la prodigiosa lectura que nos ofreció Gardiner. Sus English Baroque Soloists, en dos Orquestas, fueron efectivamente un sumatorio de auténticos solistas, perfectamente conjuntados por la mano de su director. Para lo que me faltan calificativos es para referirme al Monteverdi Choir, formado por 28 auténticos solistas, entre los cuales más de la mitad tuvieron destacadas actuaciones individuales. La musicalidad, la afinación y el empaste de este grupo de artistas fue espectacular, como suele ocurrir con los coros ingleses, que parecen llevar el barroco en sus venas. Todo se complementó con la Escolanía del Orfeón Pamplonés, que lo hicieron francamente bien, seguramente en la actuación más importante de sus vidas.

Mark Padmore
Mark Padmore

En cuanto a los solistas, tengo que decir que el tenor británico Mark Padmore fue un Evangelista simplemente perfecto. No puedo pensar en una actuación más completa que la suya. Su afinación y musicalidad fueron intachables y ¡qué podré decir de su intención cantando! No hubo una sola frase, casi una sola sílaba, que no llevara el acento preciso. En esas condiciones ¡qué más da si el timbre es más o menos bello! Eso si, perfectamente adecuado a este tipo de oratorio. La parte de Jesús, mucho menos importante que la del Evangelista, corrió a cargo del bajo barítono Stephan Loges, que lo hizo bien, aunque, por supuesto, por debajo de la prestación de Mark Padmore. Ninguno de los dos tuvo ningún inconveniente en subirse a los bancos del coro para los corales que ponen fin a cada una de las dos partes de la Pasión. Todo el resto de actuaciones solistas corrieron a cargo de los miembros del Coro Monteverdi y todos estuvieron afinadísimos y adecuados. Algunos de ellos lo hicieron de maravilla.

El Baluarte había agotado totalmente sus localidades y el público dedicó una entusiasta recepción a todos los artistas, con el público puesto en pie y con aclamaciones para todos, especialmente para John Eliot Gardiner y Mark Padmore.

El concierto comenzó con 6 minutos de retraso y tuvo una duración de 3 horas y 7 minutos, incluyendo un intermedio. Duración musical de 2 horas y 40 minutos. Ocho minutos de entusiastas aplausos, que no fueron más, porque los músicos se levantaron.

El precio de la localidad más cara era de 46 euros, costando 26 euros la más barata. Un auténtico regalo.

José M. Irurzun