Una Traviata en Berlín marcada por las cancelaciones

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La Traviata en Berlín
La Traviata en Berlín

Estas representaciones de La Traviata en Berlín se situaban entre las dos últimas entregas del Anillo del Nibelungo y ofrecían de antemano el atractivo de la presencia en el reparto de Piotr Beczala, acompañado de la Violeta de la soprano rusa Albina Shagimuratova. El caso es que los dos han cancelado, con lo que el interés por estas representaciones se ha venido abajo. El resultado final ha sido un tanto mediocre. 

La Deutsche Oper volvía a programar la producción escénica de Götz Friedrich, que se estrenara aquí mismo en el año 1999 y que tuve oportunidad de ver 4 años más tarde. Entonces era su protagonista la soprano italiana Stefania Bonfadelli, cuya carrera se truncó antes de lo normal y hoy se dedica a la dirección de escena. 

Se trata de una producción de corte tradicional y con cierta elegancia en la escenografía (Frank Philipp Schlössmann), que ofrece prácticamente un escenario único. En el arranque de la ópera vemos a Violeta en una cama, que es donde ella morirá en el último acto. Al encenderse las lucea, se cubre la cama y nos encontramos en una gran sala con paredes de mármol, donde se desarrolla la fiesta de Violeta. El mismo escenario sirve para la primera escena del segundo acto, que no se desarrolla, por tanto, en una casa de campo de París. La fiesta de Flora tiene lugar en el mismo escenario, que se divide en dos con una gran cortina, dejando mesas de juego por delante y el supuesto comedor por detrás. Para el último acto, volvemos al escenario inicial. El vestuario (Klaus Bruns) es un tanto moderno, contando con una adecuada iluminación por parte de Ulrich Niepel. 

La dirección de escena de Götz Friedrich no ofrece nada de particular, llamando la atención los extraños pasos que hace dar al coro en su retirada del primer acto. 

La dirección musical estuvo encomendada al alemán Stephan Zilias, cuya presencia está siendo bastante habitual en la Deutche Oper, aunque es ahora la primera vez que le veo dirigir. La impresión es buena, aunque su lectura no ha sido excepcional. Ha llevado bien la obra, siendo lo mejor de su lectura el último acto de la ópera, habiendo algunos desajustes entre orquesta y coro en el primer acto. Buena la prestación de la Orquesta y el Coro de la Deutsche Oper de Berlín. 

Finalmente, la parte de Violeta fue interpretada por la soprano italiana Mariangela Sicilia, cuya actuación ha sido correcta, aunque no muy brillante. La voz es la de una lírico-ligera, resultando adecuada en el primer acto, aunque no tiene facilidad en las notas más altas, como lo demostró al final del Sempre Libera, donde no intentó ir al MI sobreagudo. Lo más adecuado fue el segundo acto, aunque se echó en falta mayor peso vocal en Amami, Alfredo. En el último acto queda un tanto corta, aunque se tapa con una buena actuación escénica. 

A Piotr Beczala sustituyó el tenor italiano Francesco Demuro, que no hizo que nos pudiéramos olvidar del tenor polaco, pero en conjunto ofreció la actuación más completa del trío de protagonistas. La voz es atractiva y corre bien, cantando con gusto, incluyendo la cabaletta del segundo acto, donde se fue al sobreagudo al final. Una buena actuación.  

El barítono americano Noel Bouley fue Germont y su actuación no me resultó convincente. Su presencia es muy habitual en este teatro, aunque era la primera vez que le vía en escena. A la voz le falta empaque y eso que se ha dado en llamar italianidad, teniendo además problemas de emisión, ya que su instrumento tiende a quedarse atrás, aunque tiene volumen suficiente. Su canto es más bien plano y un tanto aburrido. 

En los personajes secundarios el bajo Andrew Harris lo hizo bien como Doctor Grenvil, así como Alexandra Hutton como Annina. Más bien modesta la Flora de Karis Tucker. Correcto el Gaston de Andrew Dickinson. Casi inaudible el Barón Douphol de Stephen Bronk. Adecuado Philipp Jekal como Marqués D’Obigny. Sonoro y adecuado Ya- Chung Huang como Giuseppe, el criado de Violeta. 

La Deutsche Oper ofrecía una entrada de alrededor del 80 % de su aforo. El público se mostró cálido en los saludos finales, siendo los mayores aplausos para Mariangela Sicilia y Francesco Demuro. 

La representación comenzó puntualmente y tuvo una duración de 2 horas y 37 minutos, incluyendo un intermedio. Duración musical 1 hora y 56 minutos. Cinco minutos de aplausos. 

El precio de la localidad más cara era de 100 euros, habiendo butacas de platea desde 34 euros. La localidad más barata costaba 24 euros. 

Fotos: M. Lieberenz 

José M. Irurzun