Una Traviata en el recuerdo con Rosanna Carteri y Cesare Valletti

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Una Traviata en el recuerdo con Rosanna Carteri y Cesare Valletti
Una Traviata en el recuerdo con Rosanna Carteri y Cesare Valletti

Han sido tantas las versiones que se han llevado a cabo de la inmortal obra de Verdi, a lo largo de los años que siempre interesa cualquier nueva aportación, y puede que aún más el volver a escuchar grabaciones que pueden considerarse históricas. Resulta curioso e incluso llamativo que esta obra tuviera tan poca aceptación en su desafortunado estreno veneciano. Sin embargoVerdi sabía muy bien que había acertado y no le afectó en nada esos malos comienzos, que se subsanaron suficientemente un año después para asentarse definitivamente como una de las obras más aplaudidas, como una de las obras que siempre se escucha con interés y con emoción pues no en balde el libreto de Piave, basado en la obra de Dumas hijo, da pie a una música excepcional, llena de sentimiento, de pasión, pasando de la abstracción del teatro a entrar de lleno en el terreno de un drama humano, henchido de emoción y en el que la música tiene tal riqueza, tan inspiración, tal belleza, que hace lógico el éxito que siempre ha tenido, y nos aventuramos a pensar que siempre tendrá, esta plasmación de un drama creíble, tan cercano al verismo, tan pletórico de belleza, tan perfectamente logrado.

Por eso bien podemos saludar con gozo esta Traviata que nos llega envuelta en el recuerdo. Revivir una versión de los años cincuenta que viene a sumarse a las incontables versiones discográficas de esta magistral partitura que se adentra de lleno en el complejo y rico mundo de los sentimientos humanos. No podemos olvidar algunas versiones que rozan lo antológico como la grabada en directo desde la Scala milanesa, con Callas, Di Stéfano, Bastianini y la inolvidable dirección del maestro Serafín, que contó además con la dirección escénica, antológica, del gran Visconti. O la preciosa versión que hicieran una pletórica Tebaldi, bien secundada por Gianni Poggi y Aldo Protti. Y tantas y tantas otras que completan un brillante acervo de grabaciones de gran altura.

Ahora tenemos ante nosotros esta Traviata que nos ofrece Sony Classical Ópera. Para ello se reunió en su momento un conjunto de voces importantes, bien acompañadas por secundarios muy solventes, con la colaboración eficaz de la Orquesta y Coro del Teatro de la Ópera de Roma, bajo la personalísima dirección del francés Pierre Monteux. Los tres grandes protagonistas de esta nueva-antigua versión son Rosanna Carteri como Violetta, el tenor Cesare Valletti en Alfredo y el barítono norteamericano Leonard Warren, en el papel de Giorgio di Germont. No es que se trate de una versión excepcional, ni que entre de lleno en el campo de las grandes grabaciones, casi míticas, de La Traviata, pero sí que estamos ante una recobrada e interesante versión, muy en la línea de otras muchas que configuran ese interesante arco de producciones al que hemos hecho referencia.

Diremos que Monteux lleva con buen pulso y no pequeña personalidad el timón artístico de esta grabación. A veces el tempo empleado puede sorprendernos un poco, acostumbrados a otro menos laxo, pero su pulso firme en la dirección está presente a lo largo de toda la grabación, consiguiendo una interesante exposición de la obra verdiana. Sin duda la gran protagonista es Rosanna Carteri, una Violetta muy convincente, sobre todo en el muy dramático y hermosísimo acto tercero, con una irreprochable versión del Addio, del passato, cantado con sumo gusto, dándole todo ese intenso dramatismo que el aria requiere, con una apertura de voz impresionante en el registro agudo, desde un pianíssimo muy logrado hasta alcanzar esa sensación de dolor, angustia, esperanza, que el texto exige. Y siempre con una muy lograda musicalidad. Menos, mucho menos brillante en el primer acto, con una versión no del todo conseguida del Sempre libera. Segura e intensa en el dúo del primer acto, algo falta de pasión en el dúo con el barítono, pero rayando siempre a un nivel muy interesante, que se torna en brillante en todo el tercer acto.

El tenor Cesare Valletti pone su hermosa voz de lírico casi ligero al servicio de una lucida partitura en la que anda con soltura, aunque alguno de los agudos no tenga la limpieza y musicalidad que debiera. Pero la verdad es que su versión del apasionado Alfredo es muy convincente. Y algo similar podemos añadir del buen barítono Leonard Warren, bastante acertado en el dúo del segundo acto y brillante en la lucida Di Provenza il mar, auténtica piedra de toque para los barítonos verdianos.

En resumen, una grata e interesante versión que nos trae esencias de otros tiempos y que se escucha con mucho agrado. O sea, una interesante y aceptable Traviata en el recuerdo.

José Antonio Lacárcel