Veni Vidi Vinci: Fagioli vincitor

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Franco Fagioli: Veni Vidi Vinci
Franco Fagioli: Veni Vidi Vinci

Parafraseando muy oportunamente la célebre locución latina de Julio César, el contratenor argentino Franco Fagioli (Tucumán, 1981) presenta en Veni vidi Vinci su nuevo recital para Deutsche Grammophon centrado en arias de uno de los mejores y menos conocidos representantes de la escuela barroca napolitana, Leonardo Vinci (1690-1730). Tras su anterior trabajo dedicado a Handel, y siguiendo la estela de otros mediáticos colegas suyos como el croata Max Emanuel Cencic, este álbum muestra el interés de Fagioli por descubrir preciadas joyas operísticas del Barroco italiano, en este caso pertenecientes a un notable compositor, creador de subyugadoras melodías en las que la cantabilità y el ornamento (canto fiorito) eran marcas de la casa.

Esas características las hace suyas Fagioli una vez más a través de este disco, en el que le secundan sus habituales colaboradores, el conjunto Il Pomo d’Oro liderado por su primer violín Zefira Valova, que por medio de precisas articulaciones sostienen y arropan de manera inmejorable el canto noble y expresivo del joven cantante, abundante en modulaciones en canto legato así como exquisitas medias voces. Destacan en Fagioli la hermosura de su timbre en la línea cantable del registro medio -con un incisivo agudo y unos firmes graves-, la facilidad para las exigentes florituras y la sincera expresión con que dota a cada una de sus interpretaciones para conseguir mostrar toda la gama de afetti barrocos de las arias operísticas.

Quizá porque Fagioli se siente más cómodo en ellas, predominan aquí las de tempi lentos, donde exhibe su canto más intimista y pleno de expresividad. Siete de ellas se ofrecen en primeras grabaciones, y los títulos elegidos de Leonardo Vinci son: Il trionfo di Camilla, L’Ernelinda, Siroe re di Persia (con la bella página “Gelido in ogni vena”), Gismondo re di Polonia (donde se antoja delicioso el diálogo del contratenor con el singular detalle instrumental de dos recorders imitando al ruiseñor en el pastoril aria “Quell’usignolo ch’è innamorato”), La Rosmira fedele, Alessandro nel’indie (la única con libreto de Pietro Metastasio de las aquí incluidas) o Medo. Gran parte de las arias fueron reutilizadas por Vinci en otras óperas, por tanto perfectos ejemplos de reciclaje musical tan caro a los compositores de ópera barrocos.

Aparte del componente más cantable de estas páginas, tenemos también oportunidad de asistir al canto heroico y vigoroso que el contratenor argentino destina a páginas como “Nave altera” de Gismondo di Polonia y “Vil trofeo d’un’alma imbelle” de Alessandro nell’Indie, en las que podemos admirar el despliegue de metales y timbales de Il Pomo d’Oro. Aparte de un repertorio inexplorado, tenemos una nueva oportunidad para disfrutar de las capacidades musicales de este grandísimo contratenor del momento, de quien bien podemos decir que es uno de los defensores más laureados de la ópera barroca. Aunque la nómina es larga, Fagioli se encuentra en un ránking muy elevado.

Germán García Tomás