Impresiones vascas: el arte de tocar el txistu

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Impresiones vascas: el arte de tocar el txistu
Impresiones vascas: el arte de tocar el txistu

La discográfica Orpheus nos presenta un interesante C.D. en el que se recogen un grupo de obras de compositores vascos en las que el eje central es el arte de tocar el txistu, siendo por tanto un  trabajo en el que la sonoridad de este instrumento folklórico, tan arraigado en el País Vasco, es la línea común de todo el álbum.  Son seis los compositores que aportan obras a este C.D., muy diversos en su estilo, ofreciendo distintas visiones de este instrumento, tanto como máximo protagonista de las mismas como contribuyendo como un instrumento más dentro de las formaciones de cámara.

El arte de tocar el txistu comienza con una obra para este instrumento sólo de Rodrigo A. de Santiago en la que la influencia del folklore es obvia debido a las influencias del zortziko.  Hilario Extremiana es el compositor que escuchamos a continuación, de nuevo con el txistu como único protagonista, en una pieza que exige una gran habilidad técnica al intérprete debido a los complejos intervalos realizados junto a la dificultad rítmica que supone la parte del tamboril. Javier Ituarte nos presenta a continuación una obra realmente interesante en la que, insertados en un grupo de cámara de cuerda frotada, los txistus interaccionan a la perfección en esta curiosa mezcla tímbrica en la que, utilizando con mucha habilidad el contrapunto imitativo y los aires melódicos y los ritmos de danza propios de otras épocas, el resultado es francamente bueno. Una pieza musical muy bien escrita y con gran belleza.

La obra Apolo et Marsias del compositor Karlos S. Ekiza le da continuidad a este C.D. en el que el arte de tocar el txistu es la base central.  Se trata de una pieza en la que los txistus se mezclan con un cuarteto de cuerda frotada tradicional, presentando unos motivos claros que crean una atmósfera con cierta tensión en su primer movimiento y un aire algo épico en el segundo, destacando todo el tiempo la interesante fusión entre la agrupación  clásica con los instrumentos étnicos. David Cantalejo es el compositor que podemos escuchar a continuación en cuya obra, Insomnio, se mezclan de nuevo la agrupación camerística de cuerda frotada tradicional con los txistus. Después de dos minutos de protagonismo casi único de los txistus, la fusión de estos instrumentos con los de cuerda crea una atmósfera de tensión máxima, buscando sonidos estridentes, con efectos como el pizzicato y los glissandos, cuyo resultado es muy descriptivo de lo que evoca el nombre de la pieza.

Partita de Jesús Egiguren es la obra que cierra este trabajo en el que el arte de tocar el txistu es el eje central.  Utilizando un conjunto en el que, junto al txistu,  hay una importante presencia de la percusión, tanto de láminas como de parche o las propias campanas, con una destacada presencia del viento y con un bajo siempre muy marcado, el músico demuestra su habilidad en la escritura contrapuntística, en el empaste de timbres, creando distintas atmósferas, desde la de cierta tensión hasta las de aire circense, en una música bien escrita, de indudable interés que, como gran parte de las obras antes comentadas, nos muestra la posibilidad de mezclar los instrumentos de ámbito clásico con los folklóricos con eficacia.

Buen trabajo el realizado por los txistularis Aitor Amabilia, Sergio Torices, Iñaki Martín y Ortzi Torices así como el del conjunto Cámara Quodlibet (Enrique Campos, Naia Gómez, Ainhoa Rincón, Edurne Olazabal, Loreto Alfonso y Pedro Martínez) y de los participantes en la última obra del C.D. X. Calzada, S. Barranco, A. Sustatxa, G. Molina, A. Ituarte, E. Arrieta, J. Pacheco, V. Zaragoza e I. Ansorena, quienes hacen que estas impresiones vascas, este arte de tocar el txistu, sea interesante y merezca la pena dedicar una audición detallada, comprobando la sonoridad de este instrumento folklórico y cómo puede empastar en formaciones instrumentales más convencionales.

Emilio Lacárcel Vílchez