Achúcarro en Madrid: lección magistral

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Achúcarro en Madrid: lección magistral

Uno de los maestros indiscutibles del arte pianístico español, el bilbaíno Joaquín Achúcarro, nos obsequiaba recalando en Madrid, dentro de una serie de conciertos que ha estado realizando por ciudades de nuestro país. A sus venerables 82 años, el histórico Achúcarro aún mantiene unas cualidades motoras y artísticas que lo suscriben como uno de los más consumados intérpretes del presente panorama musical.

Lo que sorprende gratamente es que en el pianista vasco no decaen nunca ni el vitalismo ni la más profunda concentración. Pruebas de ello las demostró en la obra que venía a ofrecer al Teatro Monumental, ese concierto con variaciones en miniatura, preñado de ánimos y matices expresivos diferentes, como es la Rapsodia sobre un tema de Paganini (tema que es en realidad el capricho para violín solo nº 24) de Rachmaninov.

En gran parte de la obra el vehículo es el virtuosismo, y Achúcarro lo sirvió, aunque no un virtuosismo a raudales o electrizante, sino bien medido y en su justa medida. La mesura del alarde técnico. Quizá al comienzo pareciera que su discurso no había despuntado y le faltara cierto empuje, pero a lo largo de la obra se impondría completamente con la personalidad propia de un auténtico maestro. Como en la célebre y apasionada variación número 18 (genialidad de la marca Rachmaninov convertida en carne de cañón publicitaria y cinematográfica), en la que el donostiarra condujo de manera efectiva los reguladores dinámicos, muy bien acompañado por la arrebatadora batuta de Carlos Kalmar, a pesar de la tendencia del maestro uruguayo a las dinámicas forte en ciertos pasajes donde los arpegios de Achúcarro eran imposibles de percibir. La amplísima ovación que recibió nuestro pianista estuvo agradecida por una filigrana albeniziana de corte impresionista con la que suscribió esta auténtica lección magistral en Madrid.

Antes de la llegada del maestro vasco, la sala se impregnó de un sugerente ambiente festivo por medio del estreno absoluto de Sones de fiesta del compositor madrileño Tomás Marco, obra compuesta para conmemorar las bodas de oro de la orquesta de RTVE. La pieza está emparentada de alguna manera con la Rapsodia de Rachmaninov, ya que una pequeña célula melódica con el tema original de Paganini conducía esporádicamente la composición de Marco, compositor del que se reconoció por parte de Kalmar que siempre le gustaba saber qué otras obras del programa acompañaban al estreno de las suyas. Definido como “concierto para orquesta” por el tratamiento concertante de ciertos instrumentos (aunque no de una manera tan explícita y evidente como en el de Bartók), el particular ambiente de fiesta que aquí sugiere Marco es más sutil que ruidoso y se consigue en gran parte a través de un ritmo apenas alterado y una rica tímbrica que juega con los registros y sonoridades agudas, especialmente de la percusión (Kalmar reconoció que la imagen visual que le sugiere es la de una multitud de velitas encendidas). Hacia la parte final se cambia el ritmo de manera muy apreciable y la obra se corona con un elaborado y efectivo crescendo orquestal. Homenaje necesario y obligado por un compositor actual de renombre a una de las grandes formaciones españolas.

Una selección de Romeo y Julieta, el más popular ballet de Prokofiev basado en la pieza teatral de Shakespeare, dominó la segunda parte de este especial concierto. Aunque casi siempre depende del criterio y los gustos de cada director, se nos brindaron diez piezas del ballet, cuidadosa y acertadamente elegidas por Kalmar en la que la historia de los dos amantes de Verona era fácilmente seguida. El titular de la orquesta de RTVE manifestó que tras el tema de la muerte de Tebaldo a ritmo de marcha fúnebre no se podría añadir otro número más que el de la propia muerte de los amantes, y lo cierto es que a nivel expresivo el acusado contraste entre los climas sonoros de ambas piezas es especialmente acertado. Aun así, se percibió que algunos de esos números autónomos, para ser ofrecidos como suite en este caso (Montescos y Capuletos, La joven Julieta, Máscaras…), contaron con algunos recortes musicales respecto al original balletístico. La sencillez y naturalidad de las fáciles melodías, el impulso rítmico, el aliento lírico (magistralmente conseguido en el dúo de amor –Romeo y Julieta- a través de un empaste modélico de gran tersura en las cuerdas y mediante la creación de un ambiente general arrolladoramente ensoñador) que destilan estas 10 piezas, fueron características musicales plasmadas con precisión y secuencialidad plenamente cinematográfica por Kalmar y su orquesta cincuentenaria.

Germán García Tomás @GermanGTomas

22/01/2015. Teatro Monumental (Madrid). Orquesta Sinfónica de RTVE, Joaquín Achúcarro (piano), Carlos Kalmar (director). Programa: Sones de fiesta, concierto para orquesta (T. Marco, -estreno absoluto-), Rapsodia sobre un tema de Paganini Op. 43 (Rachmaninov), Romeo y Julieta Op. 64, suite (Prokofiev).