Brillantez vocal en el Turandot del Teatro Real (primer reparto)

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Turandot del Teatro Real. Foto: Javier Del Real
Turandot del Teatro Real. Foto: Javier Del Real

Estos comentarios corresponden al primero de los repartos programados, aunque hemos tenido una sustitución en el personaje de la protagonista. La representación ha mejorado respecto de la del segundo reparto en términos vocales, manteniendo el buen nivel musical y con la conocida producción, que siempre se repite, cuando se trata de este director de escena. 

La producción escénica vuelve a ser la de Robert Wilson, que puede gustar más o menos y puede resultar más o menos adecuada para esta ópera. Mi comentario va por el hecho de que las producciones de Robert Wilson son siempre iguales a sí mismas, sea la ópera que sea. Como dicen los americanos: you see one, you them all. 

Buena y brillante nuevamente la dirección musical de Nicola Luisotti, que ha tenido una excelente colaboración en la Orquesta del Teatro Real. Buena también la prestación del Coro del Teatro Real. 

Turandot tenía que haber sido la soprano sueca Nina Stemme, que era uno de los grandes atractivos de estas representaciones. Lamentablemente, canceló hace ya unas semanas, siendo sustituida por su compatriota Irene Theorin, que estaba anunciada para las últimas representaciones de la ópera a fin de año. Estamos ante una de las importantes sopranos wagnerianas de la actualidad y, por tanto, a priori adecuada para interpretar vocalmente a la famosa Princesa de Hielo. Efectivamente, su actuación ha sido convincente, con voz poderosa y adecuada. Su mayor problema radica siempre en las notas más altas, que superan el grito en muchas ocasiones, como lo pudimos comprobar el año pasado en su actuación como Turandot en el Festival de Peralada. En esta ocasión la he encontrada más controlada y los gritos casi no han hecho aparición. Ha sido una agradable sorpresa. 

Turandot del Teatro Real. Foto: Javier Del Real

Para mi gusto lo mejor de la representación ha sido la actuación del tenor americano Gregory Kunde en la parte de Calaf, cantando y expresando perfectamente. Resolvió con brillantez los momentos más conocidos y también los más comprometidos. Hay que decir que no rehuyó, como hacen otros colegas suyos, el DO sobreagudo del segundo acto, sino que lo mantuvo perfectamente. Estuvo también brillante en el siempre esperado Nessun Dorma. En resumen, una destacada actuación de uno de los tenores más importantes del momento. 

Liù fue interpretada por la soprano canaria Yolanda Auyanet, cuya carrera se ha desarrollado de manera mucho más importante en Italia que en España. Su actuación me pareció buena en términos vocales, cantando con gusto sus arias. 

Repetía actuación el bajo italiano Andrea Mastroni como Timur. Lo hizo bien de nuevo. 

El resto de los cantantes eran los mismos del día anterior. Ping, Pang y Pong fueron interpretados por Joan Martín Royo, Vicenç Esteve y Juan Antonio Sanabria, siendo el mejor de los tres Martín Royo. Lo hizo bien de nuevo el tenor Raúl Giménez como Emperador Altoum. Sonoro y bien cantado el Mandarín por parte de Gerardo Bullón. 

El Teatro Real había agotado sus localidades. El público dedicó una calurosa acogida a los artistas, siendo, los mayores aplausos para Gregory Kunde, no faltando bravos para los demás y el maestro. 

La representación comenzó puntualmente y tuvo una duración de 2 horas y 25 minutos, incluyendo un intermedio. Duración musical de 1 hora y 56 minutos, igual que el día anterior. Seis minutos de aplausos. 

El precio de la localidad más cara era de 240 euros, costando la más barata con visibilidad 51 euros. 

José M. Irurzun