Espléndida Anja Harteros como Tosca en la Ópera de París

167

La Ópera de París propone en su temporada desde el 16 de Mayo un clásico, la Tosca de Pierre Audi.

La producción, que contaba con el perfecto tándem compuesto por Kaufmann y Harteros, se vio trucada por un percance que Jonas Kaufmann sufría a días antes del estreno. Como él mismo anunciaba en sus redes sociales Lamentablemente, me veo obligado a tomar un breve descanso debido a un ligero percance: me he atragantado  con algo de comida, y sólo pude despejar mi garganta a través de una tos muy violenta. Por desgracia, esta pelea de tos no fue buena para mi voz. Por suerte, la irritación se encontró muy rápido y, por lo tanto, estamos seguros de que mi voz se recuperará pronto. Para estar en el lado seguro, sin embargo, lamentablemente tendremos que cancelar parte de las actuaciones de “Tosca” en París.” Un desafortunado suceso que rápidamente solucionó la Ópera de París colocando en el elenco a Vittorio Grigolo supliendo a Kaufmann en el estreno. Los días consecutivos será Marcelo Puente quien interprete el papel de Mario Cavaradossi hasta la reincorporación de Jonas Kaufmann.

Tosca en la Ópera de París
Tosca en la Ópera de París

La puesta en escena de Pierre Audi presume de gran fortaleza y está llena de simbolismos. El primer acto abre el telón mostrándonos una capilla de formas extrañas, esto se debe a que el armado de madera que vemos será la grandiosa cruz que en los siguientes actos vigilará a los personajes desde la altura. No sólo una forma extraña es lo que incomoda la estructura escenográfica, una especie de horror vacui se apodera del escenario al entremezclarse las estancias con semejante armatoste en medio del escenario. 

Aunque esta enorme cruz disturba y agobia durante el primer acto, es cierto que al coger altitud y colocarse en la cumbre su magnitud es todo un acierto. Esta cruz que simboliza el enclave religioso en el que se encuadra la ópera, supone un constante interrogatorio en los protagonistas a lo largo de la obra. Vigilará constantemente las acciones de la protagonista, fe e iglesia se ven enfrentados en el interior de Floria Tosca.

Los siguientes dos actos perderán el exceso escénico pero tampoco terminan de ser los más acertados. El segundo acto transcurre en los aposentos del barón Scarpia, los colores rojizos y sangrientos de las paredes son guías de lo que está por venir, pero ¿por qué hay tantos accesos a esta sala? Pasillos y puertas de fácil acceso para todos los actores de escena pero que por alguna extraña razón se le resisten incesantemente a Floria Tosca.  

Para terminar no nos encontraremos en el Castillo de Sant’Angelo de Roma, si no en un campo de batalla militar. Acertado enclave o no, hace que el dramático suicidio de Tosca pase a ser un paseo titubeante de la protagonista buscando una luz que la conduzca a su destino final y pierda el encanto que pertenece a la escena.

La dirección musical se la debemos a Dan Ettinger que es simplemente superlativa.

Se preocupa por la oscuridad de los sonidos desde la primera nota y hace que la orquesta suene equilibrada manteniendo una homogeneidad maravillosa en el foco.

Bravo también el Coro de la Ópera Nacional de París que nos impresiona junto con el coro infantil el Te Deum del primer acto.

Marcelo Puente  que interpreta a Cavaradossi en la segunda representación pone mucha pasión en el papel pero no es un gran actor. De excedida presencia escénica, su interpretación resulta un poco superficial. Tampoco goza de un timbre especialmente bonito, una lástima ya que tiene una voz de rango y fuerza adecuados para el papel. Queda eclipsado por su compañera de reparto y parece que no será competencia para su compañero de papel Jonas Kaufmann.

Anja Harteros  en el papel de Tosca, es simplemente excelente. La soprano alemana es la encarnación viva de Floria Tosca. Para mí una de las mejores, por no decir la mejor, interprete del papel hoy en día.

Harteros fija la atención del público en ella desde que aparece en el escenario, es apasionada en la escena, sus gestos cuidados y su sentimentalismo contenido dan la credibidad que merece el rol. Brillante en los agudos y oscuridad en los graves, su emoción y elegancia vocal la transforman en la estrella indiscutible de la noche. Su potencia intensa pero medida es perfecta para llenar cada espacio del teatro.

Desde el primer acto todo el público espera impaciente “Vissi d’arte” para aclamarla y bañarla en aplausos.

El barítono serbio Zeljko Lucic no corresponde plenamente a la imagen del Barón Scarpia. Su potencia vocal deja bastante que desear si lo comparamos con su compañera Anja Harteros que involuntariamente le cubre en cada duo, su color apagado e incluso excesivo en lo nasal no convence.

Su presencia escénica sin embargo, aunque tampoco apabullante si demuestra monstruosidad del personaje. Sus os gestos y la actitud nos hacen pensar en intenciones oscura en el abuso de poder.

Destacar también las interpretaciones de Sava Vemic muy preciso en el papel de Cesare Angelotti, Rodolphe Briand como un muy correcto Spoletta y Nicolas Cavallier, en el papel del Sacristán, que aunque demasiado serio para el papel lo interpreta con elegancia y seriedad.

Rebeca Blanco Prim