La Danza en Estado de Alarma: el ministro de Cultura y su ministerio deben buscar estrategias hoy para solucionar el mañana

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Compañía Cara B Danza. Fotógrafo @BSLG
Compañía Cara B Danza. Fotógrafo @BSLG

Cristina Marinero

Después de haber hecho trabajar con intensidad y urgencia, durante estas primeras semanas de confinamiento por el Covid-19, a los gestores de las asociaciones de empresas y artistas de las artes y la cultura, como la Federación Estatal de Compañías y Empresas de Danza (FECED), el ministro de Cultura, José Manuel Rodríguez Uribes, deja desamparado al sector que representa.

Por supuesto que todos somos conscientes de la importancia de dedicar los esfuerzos a la sanidad y la medicina, pero el Ministerio de Cultura tiene su propio cometido y sus responsables deben trabajar para pensar, configurar estrategias, crear un nuevo panorama, en definitiva, para que la vuelta a la “normalidad” no sea una nueva catástrofe para la Danza, en nuestro caso concreto.

Por esa razón, FECED ha enviado una carta-comunicado al ministro de Cultura en el que subrayan que las declaraciones de Rodríguez Uribes “demuestran un grave desconocimiento de la situación de tejido cultural, de la economía de la Cultura y una notable irresponsabilidad ante los artistas, la ciudadanía y, también, ante sus compañeros de cartera en el entorno de la Unión Europea”. El comunicado de FECED es el siguiente:

 […] Todas las políticas y recursos destinados a frenar la enfermedad y a cuidar a las miles de personas afectadas por la pandemia son, sin duda, la primera preocupación para el conjunto de la sociedad y han de ser el primer objetivo para el Gobierno de España y para todos los niveles de la Administración pública. Un compromiso compartido por todas las personas y – evidentemente- por las y los artistas de la Danza, las Artes del movimiento y la Cultura.

Una vez abordadas las primeras medidas de urgencia es también labor de las Administraciones públicas acometer políticas de protección y sostenimiento, tanto en la primera fase de emergencia, como en la subsiguiente fase de recuperación, de los sectores a los que se nos ha obligado a suspender nuestra actividad como consecuencia de esta crisis sanitaria. Las Artes y la Cultura, se revelan no sólo como uno de los pilares en los que todas y todos nos apoyamos en estos momentos de confinamiento y alarma, sino también como un elemento fundamental para la cohesión, la solidaridad, la salud mental y espiritual, así como para ayudar a visualizar la superación de esta crisis por parte de toda la sociedad. Saldremos de esta -también- gracias al trabajo generoso y comprometido de cientos de miles de artistas.

Es profundamente lamentable que Ud. como Ministro de Cultura en sus últimas declaraciones manifieste su dejación de funciones y obligaciones para con el sector. Unas funciones y obligaciones que están siendo ejercidas de forma ejemplar por sus homólogos en países vecinos con quienes compartimos un marco común y una necesidad de primer orden en relación a la extrema fragilidad y perentoriedad de nuestros contextos profesionales y de nuestra presencia y relevancia en el conjunto del tejido social y económico del país. Sus recientes declaraciones demuestran un grave desconocimiento de la situación de tejido cultural, de la economía de la Cultura y una notable irresponsabilidad ante los artistas, la ciudadanía y, también, ante sus compañeros de cartera en el entorno de la Unión Europea.

La Federación Estatal de Asociaciones de Empresas y Compañías Profesionales de Danza (FECED) lleva trabajando desde el primer día de esta crisis en la defensa común de los intereses del conjunto de la ciudadanía y de los específicos de nuestro sector, aportando tiempo, recursos y conocimiento en la elaboración de propuestas -solicitadas expresamente y con urgencia desde su Ministerio- en estrecha colaboración y coordinación con todas las asociaciones firmantes del documento de 52 Medidas de Emergencia para el sector cultural en España que le ha sido presentado, con la confianza y el convencimiento de que usted y su Ministerio no sólo han de cumplir con su mandato legal, sino que han de liderar una respuesta modélica y capaz frente al resto de las Administraciones culturales del Estado.

Una confianza y una capacidad que, tras su comparecencia, quedan para nosotros en suspenso y que nos obligan a pedirle una rectificación pública urgente y contundente. Quedando supeditado, por tanto, a este cambio de actitud nuestro apoyo y nuestro reconocimiento como interlocutor válido en la protección del derecho de la ciudadanía al acceso a la Cultura, en la defensa de los y las artistas de la Danza y las Artes del movimiento, así como de los profesionales de la Cultura en España.

Esta reacción surge por las palabras de José Manuel Rodríguez Uribes del martes 7 de abril. “No hemos movilizado fondos específicos porque hemos movilizado fondos transversales”, declaró el ministro en rueda de prensa, en la Moncloa. “Ya llegará el momento de impulsar y reimpulsar para la cultura y el deporte. Hoy toca pensar en los enfermos, en salvarles la vida y en parar el virus. Y cuando lo consigamos, haremos todo para reactivar la cultura”, dijo. “Primero va la vida y luego el cine, aunque la vida sin el cine y la cultura tiene poco sentido”, concluyó citando palabras de Orson Welles y dejando atónitos a quiénes han estado trabajando desde la Danza y las Artes Escénicas para darle al INAEM, dirigido por Amaya de Miguel, informes que les permitiese buscar soluciones, casi haciendo su trabajo.

La danza profesional en España lleva más de una década intentando sobreponerse a la debilidad en la que siempre ha estado en nuestro país, a lo que sumó el azote de la crisis de 2008, de la que nunca se ha recuperado del todo.  

Entre otras cuestiones, lo que sufre este arte es escasa programación y se gestiona muchas veces sin contar con sus características propias y únicas, aplicando las del teatro o la música clásica; se ha fomentado que su tejido sea a base de mini-compañías de danza, por un sistema de subvenciones único posible para sobrevivir si no eres una de las poquísimas “estrellas” españolas de este arte; porque los teatros privados son prácticamente inaccesibles; también, absoluta temporalidad laboral y desapego de muchos de los responsables que han pasado por Cultura en la mayoría de los gobiernos… Y ahora, las medidas económicas para proteger a autónomos y empresas, que son la mayoría en el sector de la danza privada en España, no se adecuan a sus características de intermitencia laboral, entre otras cuestiones.

La decepción de los profesionales de la danza, coreógrafos, directores y bailarines es tan mayúscula como la de todo el sector y algunos, como la Unión de Actores, ya avisan de apagón cultural o huelga de contenidos (se ha abusado, por otro lado, de la “¿moda?” de ofrecerlos gratis , con el daño que eso hace…) para estos días de Semana Santa.