Les Arts Florissants, William Christie. Madrid

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Willian-Christie

20/10/2013. Madrid: Auditorio Nacional de Música (Sala Sinfónica). Ciclo Universo Barroco. “Le Jardin des Voix VI”: Le Jardin de Monsieur Rameau. Programa: extractos de obras de Pignolet de Montéclair, Rameau, Dauvergne, Racot de Grandval, Gluck y Campra. Solistas del Jardín de las Voces 2013: Daniela Skorka (soprano), Emilie Renard y Benedetta Mazzucato (mezzosopranos), Zachary Wilder (tenor), Victor Sicard (barítono) y Cyril Costanzo (bajo). Paul Agnew y Sophie Daneman (dirección escénica). Orquesta de Les Arts Florissants, William Christie (dirección musical). Concierto semiescenificado.

El jardín de las delicias barrocas

Como cada dos años desde 2005, el director estadounidense nacionalizado francés William Christie organiza puntualmente su academia vocal El Jardín de las Voces, inaugurada en 2002 en el Teatro de Caen, sede de su conjunto de música antigua Les Arts Florissants. Se trata ésta de una experiencia musical que sirve de centro formativo para jóvenes cantantes europeos que posteriormente salen de gira mundial con cada uno de los espectáculos, los cuales han sido acogidos hasta el momento con gran éxito de público y crítica. Y en este año 2013, con parada obligada en la capital española, Christie orbita la sexta edición de su Academia alrededor de la obra operística del compositor y teórico francés Jean Philippe Rameau.

Este tipo de espectáculos poseen para el público una apetitosa carta de presentación, ya que no es un concierto al uso donde se van interpretando unos detrás de otros los fragmentos de las obras que conforman el programa, sino que el propio concierto se ofrece en formato semiescenificado, otorgando así cierta continuidad a las mismas, a pesar de los diferentes géneros musicales seleccionados (óperas, cantatas, oratorios), piezas que se van enlazando e hilvanando en una suerte de pastiche, pero como si de una representación de una única obra lírica se tratase. Todo ello austeramente, sin la magnificencia y la grandiosidad escénica a la que toda representación de ópera barroca nos tiene acostumbrados, pero con la afinada y precisa puesta en escena del equipo de colaboradores de Christie, que mediante congruentes situaciones y sencillos movimientos escénicos consiguen hacernos abstraer para imaginarnos ese bucólico y delicioso jardín donde se desarrollan las situaciones tragicómicas de las piezas de música seleccionadas, en su gran mayoría pertenecientes a argumentos amorosos o épicos extraídos de los mitos clásicos.

En este caso, el elemento escénico se estima aún más necesario y determinante, ya que este “Jardín de Monsieur Rameau” ofrece un recorrido por la historia de la ópera-ballet en Francia, género en el que la danza predomina sobre el canto. Ambos planos obtuvieron una general conjunción de armonía y encanto por medio de los seis jóvenes cantantes seleccionados en esta edición, provenientes de lugares tan dispares como Israel (la soprano Daniela Skorka), Reino Unido (la mezzo Emilie Renard), Italia (la mezzo Benedetta Mazzucato), EEUU (el tenor Zachary Wilder) y Francia (el barítono Victor Sicard y el bajo Cyril Costanzo).

Jóvenes talentos para recrear este universo barroco, que en cierta medida se estructuró en dos planos en cada una de las dos partes del espectáculo: el más festivo y popular en oposición al amoroso-dramático. Aunque el componente grupal de los seis solistas fue muy continuado, ya fuera como coro o en sus diferentes combinaciones (terceto, cuarteto), cada uno de ellos tuvo el suficiente número de oportunidades para el lucimiento de sus respectivas tesituras, unos más exigidos que otros. La primera parte tuvo especialmente a dos de ellos que exhibieron no sólo sus capacidades vocales, sino más ampliamente las expresivas en el terreno de la comedia: la mezzo Emilie Renard que ofreció una voz fresca de emisión clara, no demasiado grave, y con una excelente dicción francesa, en extractos de la cantata Rien du tout (1755) de Radot de Grandval pasando admirablemente por emociones encontradas a la hora de contar diversas historias a sus abstraídos compañeros; y por otro lado, el bajo Cyril Costanzo, que menos inspirado en lo vocal que en lo actoral recreó los efectos del licor de Baco en sus arias de La Vénitienne (1768) de Antoine Dauvergne, del cual la bella voz de la soprano Daniela Skorka interpretó también un aria de la tragedia Hercule Mourant (1761). En la segunda parte el ritmo escénico decae en gran medida con apuesta por las situaciones estáticas, a las cuales ponen música dos únicos compositores: André Campra con fragmentos de La France de la ópera-ballet La Europa Galante (1797), y el protagonista de este Jardín VI, Rameau, con una antología de números de Les Fêtes d’Hebé (1739), Dardanus (1739), Les Paladins (1760), Les Surprises de l’Amour y Les Indes galantes (1735), de la cual se dio un delicado cuarteto “Tendre amour” ofrecido como segundo bis ante la ovación del entusiasmado público madrileño. El primero fue el cuarteto “Que de plaisirs” de la ópera cómica L’Ivrogne corrigé (1760) de Gluck, que había cerrado la primera parte.

William Christie, del cual se comprobó que posee unas sorprendentes cualidades expresivas faciales a la hora de conectar con sus músicos, consigue de su formación con instrumentos originales un sonido de excelencia y de una admirable pastosidad en las cuerdas, sin aristas ni encrespamientos, haciendo fluir con mesura y naturalidad los tempos de la música barroca francesa. A destacar su instrumentista de percusión, la cual consiguió extraer múltiples efectos especiales de carácter atmosférico, sonidos comunes en las óperas barrocas para infortunio de sus personajes.

Germán García Tomás