Placido domingo en Abu Dabi

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ABU DABI | Desde la semana pasada

Canciones españolas en el oasis

Plácido Domingo, homenajeado en Abu Dhabi. | LAAPlácido Domingo, homenajeado en Abu Dhabi. | LAA
  • El Festival de Música de Abu Dabi dedica su edición a España

Luis Alberto Álvarez | Abu Dabi (Enviado especial)

Actualizado lunes 25/03/2013 12:48 horas

La alegría y el ritmo contagioso de un músico brasileño compartiendo escenario con la exuberante y torrencial voz de una cantante egipcia. Si hubiera que resumir los 10 años de vida del Festival de Música de Abu Dabi esta imagen sería la elegida para describir su esencia. Se materializó la noche del sábado en el concierto que ofreció el septuagenario Gilberto Gil junto con la vocalista árabe Dina El Wedidi.

“Siempre ha existido la diferencia y es lo que ha hecho crecer a la sociedad. Lo más importante es hacer lo que la humanidad ha hecho siempre, mezclarse”, sentenció Gilberto Gil en la conferencia de prensa previa al concierto. El que fuera ministro de Cultura en el gobierno de ‘Lula’ da Silva entre 2003 y 2008 valoró el proceso revolucionario conocido como ‘Primavera Árabe’ como un intento de estos países “de aproximarse al modelo occidental en el sentido de alcanzar mayores cuotas de libertad”.

En el concierto que el músico natural de Salvador de Bahía ofreció en el auditorio del Emirates Palace, un enorme ‘resort’ que sirve de sede del Festival, no faltaron temas de su etapa tropicalista como ‘Aquele abraço’ o ‘Expresso 2222’ así como versiones de clásicos de Bob Marley (‘No woman, no cry’, ‘Three little birds’) y de John Lennon (‘Imagine’). El público, mayoritariamente occidental (tan sólo el 30% de la población de Abu Dabi es local), se entregó entusiasta.

El día anterior tocó, junto con la Orquesta Filarmónica de la República Checa, el virtuoso violinista norteamericano Joshua Bell, quien rompió unas cuantas cerdas del arco contra su Stradivarius de 1713, dejando al personal boquiabierto en temas como ‘Aires gitanos’ del compositor Pablo Sarasate.

Uno de los aspectos que más llama la atención en el auditorio de conciertos, además del fuerte olor a perfume más o menos caro y de la controvertida ostentación del recinto, es que el escenario está flanqueado por las banderas de Emiratos Árabes Unidos y de España, país de honor de este año. “España es el corazón del arte y de la cultura. Tiene implícito valores de respeto, tolerancia y entendimiento. Es un país con gente muy cálida y con una mente muy abierta. Y no importa la crisis económica, todo eso pasará“, elogia Hoda Al Khamis-Kanoo, creadora y máxima responsable de la Fundación de Abu Dabi de Música y Artes, organizadora del Festival.

Nacida en Beirut (Líbano), aunque de familia saudí, Hoda Al Khamis-Kanoo se formó en Literatura francesa e Historia del arte en París. Entre los reconocimientos de Hoda Al Khamis-Kanoo se encuentra la Orden del Mérito Civil que le entregó el rey Juan Carlos en 2005. “Compartimos una larga amistad, no sólo económica y de negocio. Recuerdo que el rey de España tuvo unas palabras muy elogiosas y emocionantes hacia el jeque Sheikh Zayed, padre fundador de Emiratos Árabes, en una intervención en vídeo dentro de la Cumbre Energética que se celebró hace unos meses en Abu Dabi”. La filántropa se refiere al vídeo cuyo guión, según ha podido conocer EL MUNDO, fue redactado por la amiga del rey Corinna zu Sain-Wittgenstein.

El tenor Plácido Domingo, que participó en el certámen con un recital el pasado 20 de marzo, se encargó de recibir la medalla del Festival en reconocimiento a su carrera. “Su concierto fue algo realmente mágico, estuvo muy cerca del público, fue simplemente increible”, rememora emocionada Hoda Kanoo. A la fundadora le sorprende que 10 años después de su puesta en marcha, el Festival se convirtiera en un referente regional. “No me podía imaginar que iba a tener éxito”, comenta.

Durante esta “década de distinción”, lema de la última edición del certámen, han pasado artistas como Natalie Cole, de la Orquesta Sinfónica de Londres, el Ballet Bolshoy o José Carreras. La principal característica de este festival es la huida de convencionalismos y la construcción de puentes entre Oriente y Occidente. El ejemplo más patente se encuentra en la tolerante sociedad de Abu Dabi, cuidad a medio camino entre Nueva York y Marbella.