Prégardien y Tebar triunfan con la Rundfunkorchester

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Tebar y Prégardien en un ensayo
Tebar y Prégardien en un ensayo

El tenor Julien Prégardien y el maestro Ramón Tebar, alcanzaron la semana pasada un éxito de excepción en su concierto en la sala Max Littmann del Regentbau, el hermoso auditorio de Bad Kissingen, acompañados de la siempre eficaz, versátil y elegante Rundfunkorchester. Tras un clamor de aplausos que cerró la audición, el director tiró la batuta y los componentes de la orquesta atacaron el «Cumpleaños feliz» para festejar el trigésimoquinto cumpleaños del cantante, quien emocionado agradeció el detalle, mientras el público reduplicaba sus ovaciones.

El concierto fue un referente de primores, sensibilidad y poesía con un programa genuinamente romántico que manifestó de un lado un espíritu poético literario, con citas a las obras de Shakespeare y de autores germanos. Que supuso una exaltación del amor, la naturaleza, fantasmagorías e ilusiones. La orquesta ofreció en solitario la Obertura de «Oberon» de von Weber, «Mar tranquilo» y feliz paseo de Mendelssohn y «El carnaval romano» de Berlioz. Un conjunto de piezas muy significativas que exigen temperamento expresivo a la batuta, al par que sensibilidad para desgranar, con delicada afectividad, las hermosas melodías que aparecen en las partituras. Tebar preciso en el gesto, siempre inspirado, logró versiones henchidas de romanticismo y al tiempo de vehemencia («El carnaval» berlioziano vibrante) descriptivismo paisajístico (en la obertura del compositor de Hamburgo) y fantasiosa utopía (en la obertura de Weber, asimismo inspirada en Shakespeare).

La presencia de Prégardien supuso un especial aliciente a la audición. Su hermosa voz, la claridad de su emisión, la musicalidad y la intención de su decir, en un fraseo henchido de exquisiteces, se enquimeró con tres lieds de Schubert, instrumentados para orquesta con un esmero ambiental, que fueron seguidos de cuatro piezas de Liszt, «Der Fischerknabe», «Der Hirt» «Das Alpenjäger» y «Loreley». Estas piezas poseen una particularidad de relato muy significativa. Todas son un primor de arrobamiento melódico las tres primeras son claramente liederísticas, la tercera parece tener el compromiso de un aria operística y así la concibió Prégardien, con uso de medias voces, esfumaturas y puntuales rubatos llenos de intención.

El concierto concluyó con «Les nuits d’été» Hector Berlioz, obra heterogénea en la que aparecen muy diversos ambientes y que como se ha escrito su audición tal vez evoque más el opio que la Sinfonía fantástica. Las seis canciones reclaman un solista dueño de una versatilidad fantasiosa, un canto legato y cuajado en primores y significaciones y un talante permanentemente emocional. Por otra parte, la instrumentación del propio autor posee un postulado camerístico que reivindica el sonido orquestal como una atmósfera envolvente de la voz, con determinación de pintura ambiental. Así lo determinaron Prégardien y Tebar en una versión de una emocional calidad interpretativa.

Cabe señalar que la critica muniquesa ha sido especialmente receptiva con el concierto, al extremo que el diario regional «Main post» de Bad Kissingen, ha ofrecido un análisis muy revelador de la actuación, ponderando en sobremanera la emotividad del tenor y la respuesta de la orquesta a la dirección fascinada y sugestiva de Tebar. El inicio de su comentario incide en las ovaciones y bravos con que la asistencia acogió el final del programa, l extremo que Tebar, con apasionado gesto, dio la entrada a la instrumentación de Berlioz del «Erlköning» de Schubert con sus vehementes tresillos y las hipotenusas en corcheas de los bajos, a los que la voz del tenor respondió con un sugerente y emocional relato en el que se manifestaron, con toda propiedad, las intervenciones de la dramática historia de Goethe.

Redacción