Samson y Dalila en el Teatro Romando de Merida

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Samson y Dalila en el Teatro Romando de Merida

Un gran espectáculo muy aplaudido en el Teatro romano de Mérida dentro del Festival de Teatro clásico.

La dirección escénica de Paco Azorín demuestra el conocimiento de un difícil espacio y una gran experiencia de la ópera. No es fácil llenar el Teatro Romano de Mérida con sentido, y en esta ocasión el resultado fue eficaz y de éxito. Ayudado por la coreografía escénica de Carlos Martos quien contó con 400 extras, en gran parte minusválidos, que actuaron de forma magnífica. Vestuario muy adecuado de Ana Garay. Muy buena iluminación de Pedro Yagüe y una deficiente proyección de audiovisuales de Pedro Chamizo.

Azorín introdujo una periodista que como corresponsal de guerra y confidente de Dalila se paseo durante toda la obra por la escena distrayendo y sin justificación alguna como no fuera el acercar la historia a nuestros días pero eso ya estaba hecho en la producción muy acertada.

Respecto de las proyecciones no se entendía muy bien su sentido, y la última, la escena del derrumbamiento del templo de Dagón, tuvo una falta de nitidez y realismo que impidió entender la ruina del templo.

Samson y Dalila en el Teatro Romando de Merida
Samson y Dalila en el Teatro Romando de Merida

Vocalmente las cosas fueron bastante bien si no fuera por el tenor Noah Stewart que empezó mal, con sonidos calantes y un titubeo evidente aparte de una dicción incomprensible. Fue mejorando a lo largo de la ópera pero no es la voz adecuada para Samsón. La Dalila de María José Montiel funcionó mucho mejor en la primera parte, más dulce y liírica que en la segunda más dramática. Posee una voz deliciosa de timbre y los agudos sonaron un poco gritados.

Extraordinario el barítono David Menéndez cono Sumo sacerdote, con voz potente y redonda. Estupendo Simón Orfila, siempre eficaz y gran artista como viejo hebreo así como Damián del Castillo en Abimelec. Aparte de como cantantes tuvieron una actución magnífica.

La orquesta de Extremadura tocó de forma espléndida a las ordenes de su director titular Alvaro Albiach. Igualmente el coro.

Un teatro abarrotado aplaudió con ganas los números sueltos y especialmente al final de la ópera.

Francisco García-Rosado