Desgarradora representación de Der König Kandaules de Zemlinsky en la Maestranza

180
Der König Kandaules de Zemlinsky en la Maestranza
Der König Kandaules de Zemlinsky en la Maestranza

Pedro Halffter vuelve al Teatro de la Maestranza de Sevilla, y lo hace, como viene siendo habitual, con una propuesta transgresora y novedosa: la presentación en España de la ópera Der König Kandaules (El Rey Candaulo) de Alexander von Zemlinsky en el veinte aniversario de su estreno. Halffter, que ya ha traído a Sevilla otras óperas de Zemlinsky tales como El Enano o Una tragedia florentina, se plantea este re-estreno como una oportunidad de revitalizar una ópera de bellas proporciones musicales y escénicas, cargada con cierta semántica freudiana. La escenografía recupera la que fuese producida para el Teatro Massimo de Palermo, que en palabras del director resulta “impactante, fantástica y con unos intérpretes maravillosos”.

Alexander von Zemlinsky es uno de esos autores a los que la Segunda Guerra Mundial dejó en el olvido. Austriaco de nacimiento, tuvo que exiliarse en la plenitud de su carrera a Estados Unidos, donde murió en 1942. Dejaba iniciada una ópera basada en Le roi Candaule de André Guide, la cual habría de esperar medio siglo a ser desempolvada; la reconstrucción de la partitura de Antony Beaumont y sus intervenciones en la instrumentación de algunas partes hicieron finalmente posible su estreno en Hamburgo en 1996. Desde entonces Der König Kandaules es considerada un hito en el teatro musical de la primera mitad del siglo XX.

La modernidad de la música y la concepción psicológica de los personajes hacen de Zemlinsky un claro representante de la ópera contemporánea, que nada tiene que desmerecer de Schönberg, Berg, Poulenc o Stravinsky. A través de una partitura que se enraíza en la mejor tradición centroeuropea de Wagner o Mahler, Alexander von Zemlinsky narra la historia de un rey que, en su deseo enfermizo de agradar y compartir su felicidad con quienes les rodean, llega a entregar a su propia esposa en manos de un simple pescador llamado Gyges, un ser escéptico y posesivo que no duda en matar a su mujer en presencia de todos cuando se entera de que le ha sido infiel “para que no sea de nadie más que de él”. Este guión, que baraja conceptos tan desgarradores como la psicosis amatoria, la posesión enfermiza, la adulación interesada, el complejo de inferioridad o la infidelidad consentida, resulta de enorme actualidad, pues muestra en la distancia vicios de la sociedad contemporánea que sesenta años más tarde siguen vigentes.

Der König Kandaules de Zemlinsky en la Maestranza
Der König Kandaules de Zemlinsky en la Maestranza

La construcción de los personajes en lo musical presenta igualmente una importante carga de subconsciencia y psicoanálisis; su discurso no narra acciones, sino que a menudo muestra cómo cada actor de la trama interpreta los hechos y los conjuga con sus temores y anhelos. Así, el rey Kandaules presenta una necesidad de adulación y aceptación tal que lo hacen rodearse de una caterva de cortesanos movidos por el interés, que no dudan en ridiculizarle a sus espaldas y aprovecharse de su riqueza; su línea de voz es a menudo ampulosa y extrema, representando el carácter mismo del personaje. Entre tanta falsedad e intereses creados Gyges, el pobre pescador, se muestra íntegro y fiel a sus ideales, aún cuando éstos sean cuestionables; eso se refleja en un melodismo más directo y seco, cercano por momentos al sprechgesang schönbergiano. Por su parte, la reina Nyssia recuerda las melodías mahlerianas, cargadas de sensibilidad y expresividad.

La interpretación de esta difícil partitura corrió a cargo de un elenco de cantantes de gran profesionalidad y depurada técnica que garantizó su éxito. Así, el tenor Peter Svensson abordó magistralmente su papel de Kandaules, aportando a su maestría vocal sus enormes dotes interpretativas. Su alter ego, el pescador Gyges, estuvo representado por el barítono Martin Gantner en una realización llena de matices que supo estar a la altura de su adversario. Completando el triángulo afectivo-emocional encontramos a Nicola Beller Carbone, una joven dama de la interpretación operística cuya voz, de marcados tintes straussianos, se antojaba idónea para el papel de Nyssia. Alrededor del trío protagonista se encuentra a un elenco de buenas voces en la interpretación de los distintos cortesanos, destacando de entre ellos Mikeldi Atxalandabasso y Italo Proferisce en los papeles de Sebas y Archelaos, y el barítono Christopher Robertson como el fiel Phedros, que al final es quien permanece al lado de Kandaules en su desesperación al ver el error cometido.

Como complemento, una magnífica puesta en escena de Manfred Schweigkofler contribuyeron a garantizar el éxito de la producción. En un escenario dinámico formado por dos niveles y varios espacios de volúmenes geométricos trapezoidales, los personajes de este drama se desplazan entre la corte superior, escenario público de la opulencia de Kandaules y de su visión distorsionada de la realidad, y las estancias inferiores que representan los accesos al palacio y las habitaciones menos nobles tales como las cocinas o los almacenes. Los distintos planos físico-psicológicos y los cambios temporales, incluso la invisibilidad de los personajes, son magníficamente sugeridos por un audaz juego de luces y por el efecto traslúcido de los paramentos frontales, que se abrían o cerraban para dejar ver al espectador aquello que la acción requería. Un alarde escénico que, unido a la idónea interpretación de los cantantes y una realización orquestal sublime de Pedro Halffter al frente de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla, perfilan desde ya este estreno de Der König Kandaules un hito en la historia de la Maestranza.

Gonzalo Roldán Herencia