Nuevamente La Traviata: diferencias entre ayer y hoy

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Nuevamente La Traviata: diferencias entre ayer y hoy
Nuevamente La Traviata: diferencias entre ayer y hoy

Hasta estas tranquilas aguas del Río de la Plata o del Mar Dulce de Juan Díaz de Solís, llegan las noticias musicales de todo el mundo. Nuestra revista digital Opera World ha sido la encargada de hacernos conocer que, una vez más, La traviata de Verdi ha sido objeto de un revisionismo poco afortunado. Es imposible cantar esa ópera con su música original, mientras algunos tergiversan la acción en aras de un efectismo poco afortunado. Quizás no sepan que la voz humana debe trasmitir todo lo que está en la partitura.

No pintaré recuerdos. Bien sé que la inmortal obra de Verdi no sucumbe ante los embates. La veo como un dominguillo, aquel muñeco de otros tiempos que llevaba un contrapeso y siempre quedaba en pie. Quiero, en cambio, dar una buena aldabada para animar a quienes son músicos de verdad a no cejar en todo aquello en lo que no se puede ceder.

Hace algunos años, se dio en Salzburgo una Traviata musicalmente impecable con Anna Netrebko. La versión por internet recorrió el mundo y desde el punto de vista musical no puede ser objetada. Sin embargo, el director escénico se permitió poner cosas de su cosecha. Así, por ejemplo, cuando Violetta canta su impresionante ´Sempre libera´, el tenor que se ha marchado hace un rato, vuelve a aparecer en la escena y la protagonista lo empuja para que se vaya. En el segundo acto, Violetta gatea como una niña. En tanto, Alfredo canta `Dei miei bollenti“y para que el público lo entienda todo, se hace aparecer al mismísimo tenor en calzoncillos.

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Como todo se repite, Opera World nos informa sobre una Traviata dada en Berlín. Daniel Baremboin, un excelente director de orquesta, por motivos de enfermedad, no pudo estar en el podio. No obstante, la ópera fue vergonzosamente puesta en escena. La casa de Violetta no es un burdel ni sus invitados un conjunto de personas amorales. Sin embargo, se insistió en esas ideas y hasta se colocó a la protagonista sentada en el piso.

Por otra parte, nos ha brindado unos maravillosos comentarios a La traviata de 1963, puesta en escena por Luchino Visconti y Ferdinando Scarfiotti. María Callas fue la estrella o mejor dicho fue Violetta Valèry tal como la concibió Verdi. La versión grabada es antológica. Allí se aprecia musicalmente la ópera, `sin trampa ni cartón` para usar una antigua frase que encierra verdades.

La Traviata con María Callas brilla con luz propia. Se respetan los cuatro actos originales y queda por lo tanto atrás la reprobable puesta de Colonia. Allí, mientras Violetta recorre su vida con un canto que va desde el susurro hasta el esplendoroso ´Sempre libera`, se ha tenido el mal gusto de mostrar a Alfredo que comienza a desvestirse.

´Así no es´, le escuché decir gritando a la gran Rosina Tasso, discípula de Elvira de Hidalgo. Lo decía mientras se preguntaba si en un teatro de ópera no había alguien que lo dijera también.

Me quejaré aunque no pretendo ser el joyelero. Tampoco sigo a los que optan por aselarse cuando es preciso no conllorar, sino pelear para celar todo aquello que no puede ser cambiado.

Roberto Sebastián Cava