Estupenda producción escénica de Barkhatov para L’Invisible de Reimann

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Estupenda producción escénica de Barkhatov para L’Invisible de Reimann
Estupenda producción escénica de Barkhatov para L’Invisible de Reimann. Foto: Bernd Uhlig

Aribert Reimann es un bien conocido compositor alemán, cuya ópera más conocida es Lear dentro del catálogo de 8 que ha compuesto, llegando ahora a la 9a con el estreno de L’Invisible, que ha tenido lugar en la Deutsche Oper de Berlín el pasado día 8 de Octubre. Hay que decir que la ópera estaba prevista que se estrenara en la Unter den Linden, pero el retraso en su reapertura ha traído consigo el cambio de ubicación.

La ópera consta de 3 partes diferentes, todas ellas basadas en textos de Maeterlinck, que responden a los títulos de L’Intruse, Interieur y La Mort de Tintagiles, teniendo todos ellos como protagonista la muerte de un o una joven, no en balde el compositor ha dedicado la ópera a su hermano fallecido a los 12 años en el bombardeo de un hospital durante la Segunda Guerra Mundial.

Obviamente, estamos ante música contemporánea, con todo lo que eso significa. Nadie puede esperar asistir a una ópera melódica y al uso, sino más bien a una especie de banda sonora de una película de misterio, ya que, efectivamente, de misterios va la trama de la ópera. La ópera se canta en francés.

En la primera parte estamos ante una familia reunida en una cena con la presencia del abuelo ciego, que siente la llegada de un extraño que nadie ve, trayendo consigo la supuesta llegada la muerte de su hija, recién dada a luz y del recién nacido. En la segunda nos encontramos con un viejo y un extraño que llegan a una casa donde se celebra una fiesta y acaban por darles la noticia del suicidio de una hermana en el río. Finalmente en la tercera entrega estamos ante la muerte de Titangiles, que quiere ser evitada por sus hermanas Ygraine y Bellangère, aunque finalmente no lo consiguen.

Se ha ofrecido una producción del director de escena ruso Vasily Barkhatov, que para mi gusto hace un trabajo espléndido, digno de un auténtico hombre de teatro. En la primera parte estamos en una gran mesa de comedor con la familia reunida, viéndose a un lado otra habitación donde se encuentra agonizando la reciente madre. En la segunda parte, vemos a través de una ventana la fiesta de Navidad de una familia, mientras el viejo y el extranjero observan hasta que deciden entrar a dar la noticia del suicidio, siendo un golpe de teatro espectacular el cambio de la escena de un lado a otro, cuando el viejo entra en la casa. Finalmente, en la tercera parte, el cuento se convierte en la llegada de un niño (Tintagiles) enfermo a un hospital, atendido por las enfermeras (Ygraine y Bellangère), que no pueden evitar su muerte.

La producción me parece magnífica con una gran dirección de escena y una atractiva escenografía de Zinovy Margolin, contando con un adecuado vestuario actual de Olga Shalshmelashvill y una notable iluminación por parte de Ulrich Niepel. A esto hay que añadir un estupendo uso de imágenes y sombras por parte de Robert Pflanz.

A cargo de la dirección musical estuvo nuevamente el titular de la casa, el escocés Donald Runnicles, cuya dirección me ha parecido francamente buena. No es fácil dirigir una ópera contemporánea, tan alejada de lo que el aficionado normal está acostumbrado, y el maestro ha conseguido mantener el interés en todo momento. A destacar la prestación de la Orquesta de la Deutsche Oper.

Estupenda producción escénica de Barkhatov para L’Invisible de Reimann. Foto: Bernd Uhlig
Estupenda producción escénica de Barkhatov para L’Invisible de Reimann. Foto: Bernd Uhlig

El reparto vocal no puede ofrecer figuras consagradas, como es fácil de entender, pero ha sido un conjunto muy solvente, con algunas voces de interés y todo ellos con buenas dosis de calidad interpretativa.

La soprano Rachel Harnisch dio vida a Ursula, Marie e Ygraine, respectivamente en cada una de las partes de la ópera y lo hizo de manera destacada, especialmente en la última de las partes citadas, que es la que tiene más para cantar.

El bajo Stephen Bronk fue un notable Abuelo en la Primera Parte siendo el Viejo en la segunda y en este caso el médico Aglovale en la tercera. Fue un sólido intérprete en todos los casos.

El tenor Thomas Blondelle dobló como Tio en la primera parte y como Extranjero en la segunda y lo hizo bien.

La mezzo-soprano Annika Schlicht se ocupó eficazmente de Marthe en la segunda parte y de Bellangère en la última.

Adecuado el barítono Seth Carico como el Padre en la primera parte.

En las partes secundarias Ronnita Miller fue la Criada en la primera parte, mientras que los contratenores Tim Severich, Matthew Shaw y Martin Wölfel fueron los Criados de la desconocida reina del cuento de la tercera parte.

El teatro ofrecía una ocupación de alrededor del 75 % de su aforo. El público dedicó una cálida acogida a los artistas en los saludos finales, especialmente a Rachel Harnisch. La aparición en escena de Aribert Reimann fue recibida con muestras de entusiasmo.

La representación comenzó con 6 minutos de retraso y tuvo una duración de 1 hora y 25 minutos, sin intermedios. Siete minutos de aplausos.

El precio de la localidad más cara era de 95 euros, habiendo butacas de platea desde 53 euros. La entrada más barata costaba 29 euros

José M. Irurzun