La feérica entraña de Le Songeen el Liceu. Les Ballets de Monte-Carlo bajo la dirección de Jean-Cristophe Maillot

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'Le songe' del Ballet de Montecarlo .Alice Blangero
‘Le songe’ del Ballet de Montecarlo .Alice Blangero

Les Ballets de Montecarloconcluyen la temporada de danza con este Le Songeen el Liceu donde  el director artístico y coreográfico urde tres estéticas singulares, con las que luego deja que Shakespeare urda las tramas de su Sueño de una noche de verano  en un espectáculo donde vale la pena abandonarse a lo feérico.

Tres estéticas urdidas, como decíamos, con su propia gestualidad, sonoridad, y concepción visual: de un lado, las tres parejas atenienses encarnan en clave de danza clásica y prístina un mundo griego al son de Felix Meldenssohn, un mundo estricto  y marmóreo, de cabellos y ropajes grises donde los personajes se distinguen rigurosamente por el nombre propio que llevan caligrafiado. Por otra parte, el Reino de las Hadas eclosiona con una magnética extrañeza a partir de la música electroacústica de Daniel Terrugi, sus habitantes aúnan en su danza movimientos sincopados de insectos y aves con los continuos de los mamíferos. En esa lógica, la reina Titania es una amalgama de todas esas naturalezas, en perpetua transición de actitud y composición de su figura; Marianna Barabásconforma en solitario y en sus dúos junto al rey Oberón cuadros de un sugerente y tentador extrañamiento por los que fueron especialmente ovacionados. Y en último lugar, los artesanos irradian su cariz cómico  desde el esperpento  en un territorio que recurre sin ambages a la alocución teatral, a la mímica y también a la danza. Unos personajes caricaturescos e hiperbólicos al son de Bertrand Maillot.  

En su conjunto se podría decir que el director Jean-Christophe Maillotensarta la historia con una suerte de tridente estético del cual la punta sobresaliente y central del reino de las hadas alcanzará sin duda las entrañas del espectador.

Félix de la Fuente