La música y danza del barroco vibran en Madrid con la compañía Transbaroque

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La música y danza del barroco vibran en Madrid Por Cristina Marinero

Madrid, 28 de marzo. En el espacio donde el Ensemble de Música Transbaroque –en activo desde 2014- desarrolla su programación, en la calle Amor de Dios, 13, el espectador es transportado a los siglos XVII y XVIII por la música, la danza y la ambientación con proyecciones de mapping que rodean la sala. Inaugurada en otoño pasado, su concepto es unir diferentes sensaciones con micro-conciertos y cócteles inspirados en las obras barrocas interpretadas en cada programa.

El Ensemble de Música Transbaroque en La Changeante
El Ensemble de Música Transbaroque en La Changeante La música y danza del barroco vibran en Madrid

Para sus directores y propietarios, el viola francés, Serge Nicolas Herschon, y el clavecinista Stephen Knight, “se trata de volver a la esencia del barroco, no el barroco visto por los ‘filtros’ de la historia moderna sino cumplir un trabajo libre e independiente y redescubrir los colores reales del barroco, pero eso sí, con los pigmentos de nuestro tiempo”. La música y danza del barroco vibran en Madrid

El programa visto es La Changeante, cuyo éxito les ha llevado a prorrogarlo para los fines de semana del 9 al 11 y del 16 al 18 de abril. Lo integran tres obras de distintos compositores y etapas del barroco, con la danza como gran protagonista porque, recordemos, el gran impulsor de este arte en Francia era el Rey Luis XIV y cuando contrató a Lully, en 1652, lo hizo como bailarín. Un año después ya fue nombrado compositor de la corte.

Comienza con Suite de Phaëton (1683), de Jean-Baptiste Lully (1632-1687). Phaëton es la décima tragedia lírica de Lully, escrita con el libretista Philippe Quinault, obras revolucionarias con las que creó el género de la ópera francesa, con el ballet como núcleo. Alberto Arcos y Elisa Bermejo interpretaron las Bourrées, Pour les Suivants de Saturne & les Suivants d’Astrée y Pour les Egyptiens, el Louré (Second Air), un Menuet, Air pour les peuples de Isis, una Marcha y la famosa Chaconne con que termina esta suite de la famosa ópera.

Continúa el montaje con Jean-Philippe Rameau (1683-1764), representado en Pièces de Clavecin en Concerts [en Sextuor] (1741) (Arreglo s. XVIII – Anónimo) y termina con la obra que le da título, concretamente, Ouverture-Suite: La Changeante (TWV 55: g2), de Georg Philipp Telemann (1681-1767).

Alberto Arcos y Elisa Bermejo en La Changeante
Alberto Arcos y Elisa Bermejo en La Changeante La música y danza del barroco vibran en Madrid

En la danza, hemos podido apreciar la especialización en la época de Alberto Arcos y Elisa Bermejo. Arcos forma parte desde hace casi dos décadas de la Compañía Esquivel, creada y dirigida por María José Ruiz Mayordomo, una de las grandes expertas en la danza anterior al siglo XIX, donde también ha actuado Bermejo.

Los bailarines protagonizaron este montaje con el mimo otorgado a cada pieza, desde las Bourrées a la Chaconne, el protagonismo del clavecín o la frescura cercana a la comedia del arte incluída en la obra de Telemann. Ya con afilados empeines y cristalinas posiciones académicas, ya con el brío desenfadado destinado a acercarse a lo popular desde los aristocráticos salones, lo cierto es que cada estilo de danza es una joya que hay que preservar.

En el diseño coreográfico de las danzas del barroco hay una geometría espacial perfecta para realizar las evoluciones con el requerido en dehors canónico para las cinco posiciones de pies fijadas por Beauchamps en época de Lully. Esa disciplina en planta y movimiento, acompañada de la actitud noble, elegante y algunas veces altiva, contribuye a trasladar al espectador a una época en la que (casi) todo lo que subía a un escenario estaba rodeado de danza.