Netrebko y Barenboim celebran a Richard Strauss

Netrebko y Barenboim celebran a Richard Strauss
Portada del CD de Anna Netrebko y Daniel Barenboim dedicado a Strauss

Anna Netrebko y Daniel Barenboim vuelven juntos al CD para homenajear a Richard Strauss, en un trabajo que lleva el nombre del compositor austriaco. El sustento orquestal corre a cargo de los músicos de la Staatkapelle de Berlin.

La diva rusa, nacionalizada precisamente en Austria, Anna Netrebko, amplía su repertorio con este recital en directo en el que vuelve a demostrar su sorprendente versatilidad. El esfuerzo interpretativo que la soprano realiza en los cuatro últimos lieder de Strauss es encomiable y da como resultado una interpretación interesante, personal y cincelada. La voz de lírica se adapta a la perfección a estas obras, que piden un instrumento asentado, cierto y ancho. La oscuridad que el sonido de Netrebko presenta de manera cada vez más acusada es una herramienta dramática que tanto ella como Daniel Barenboim han sabido explotar con acertado instinto musical.

Sin embargo, así como esta obra supuso el canto del cisne para el compositor, se asocia siempre a interpretaciones de referencia, como la de las inolvidables Elisabeth Schwarzkopf o Jessye Norman. Su escucha supone una experiencia artística plena, en todos los sentidos. No es objeto de esta crítica hacer una comparación entre ellas, pero inevitablemente los aficionados tomarán su preferida como faro y punto de partida, y caerán en la cuenta de que en esta versión de Netrebko y Barenboim, lo sonoro prima sobre lo textual. La dicción de Netrebko es, en efecto, mejorable; y no permite un adecuado seguimiento del mensaje poético, elemento semántico irrenunciable en las últimas canciones de Richard Strauss. Así, por ejemplo en Im Abendrot, la más nocturnal de las cuatro, encontramos a una cantante plena de acentos dramáticos, con una apreciable densidad canora, generosidad en la emisión y de emocionante tensión lírica. El pedestal orquestal de Barenboim, tal vez brillante en exceso, destaca por su riqueza tímbrica y la elegancia de línea. La interpretación queda incompleta en parte por la falta de matización del poema, la ausencia de inflexiones en el discurso, que aparece hermoso, aunque monótono y filial, poco creíble. Una buena aproximación, que sin embargo deja la sensación de que no todo está dicho.

El programa se completa con La Vida de un héroe (Ein Heldenleben), el poema sinfónico que Richard Strauss compuso en 1898, y que compendia buena parte de su legado musical. De esta manera Daniel Barenboim destaca la importancia del compositor como un puente entre dos siglos, dos maneras distintas de hacer música que en Strauss se reconcilian (si acaso se opusieran). La Staatskapelle de Berlin impresiona aquí por su calidad sonora, de línea impoluta. La versión de Barenboim al frente del conjunto berlinés, del que es director titular, resulta de una incontenible fuerza expresiva: un torrente musical que parece emanar de una fuente inagotable y vital, pleno de acentos incardinados en un todo unitario gracias al recurso del leitmotiv. Es digno de mención, sin voluntad de desmerecer al resto, el trabajo de la sección de cuerdas, difícilmente superable en lo técnico. La obra merecería una reseña en exclusiva, tal es la abundancia de matices y colores que presenta. Daniel Barenboim propone una versión de será de referencia en la discografía de esta obra de Richard Strauss, y que ensombrece la primera parte del disco.

Los mejores intérpretes se han unido para homenajear a Richard Strauss, subiéndose al carro de las celebraciones de su aniversario, con feliz resultado, si atendemos a la apabullante interpretación de Ein Heldenleben de la Staatskapelle de Berlin; si bien los cuatro últimos lieder en la voz de Anna Netrebko, lujosa aunque falta de verosimilitud, puede decepcionar a los aficionados más exigentes.

Carlos Javier López

@CarlosJavierLS